¿Cuándo necesito ayuda?

Lo que define la necesidad de ayuda psicológica es el malestar diario y la incapacitación para hacer una vida normal:

 

  • Si se encuentra mal físicamente sin que haya una razón fisiológica concreta para ello.

  • No es feliz.

  • No duerme lo suficiente o duerme demasiado tiempo.

  • Todas las personas de su entorno cercano le sugieren que busque ayuda.

  • No consigue establecer relaciones sexuales o amorosas satisfactorias.

  • Le resulta difícil establecer relaciones cordiales con las personas.

  • Siempre está cansado.

  • Pierde interés por las cosas y tiene la impresión de vacío o siempre está triste.

  • Tiene dependencia del alcohol, drogas, medicamentos, juego o comida, aunque sea mínima.

  • Está muy nervioso o cansado y salta a la mínima contrariedad.

  • Es incapaz de tomar una decisión importante.

  • Ha sufrido un trauma o problema grave o un cambio radical en su vida.

  • Sufre preocupaciones, miedos o fobias que le coartan la libertad.

  • Tristeza, ganas de llorar, desesperanza ante la vida.

  • Nerviosismo, agitación, insomnio, ansiedad.

  • Sensación de vacío, no tener ganas de hacer nada, no disfrutar con ninguna actividad.

  • Estar irritable, no tener ganas de ver a personas con las que antes pasábamos ratos agradables.

  • Parece una evidencia, pero hay que acudir al psicólogo siempre que lo necesitemos. Cada persona es la más cualificada para decidir si necesita pedir ayuda a un experto. Es lógico que ante un malestar de tipo psicológico/emocional, la persona primero trate de resolverlo sola, pero si después de un tiempo moderado la situación sigue igual y el malestar persiste, en ese momento debería buscar ayuda profesional.