¿En qué consiste una terapia psicológica?

El primer paso de una terapia psicológica es la fase de evaluación, es decir conocer en detalle los problemas que la persona presenta y resolver cualquier duda que pueda tener respecto a qué es y qué implica un tratamiento psicológico (duración aproximada del tratamiento, papel del paciente en el proceso, etc…).

Durante esta primera fase se recoge toda la información necesaria para comprender el motivo de consulta, aclarando el o los problemas que presenta la persona y por los que acude al psicólogo y concretando el o los objetivos a conseguir mediante la terapia psicológica.

 

Mediante la evaluación se establece un diagnóstico y se ofrece al paciente una explicación sobre los factores que han podido influir en que el problema apareciese, se fuese consolidando y permanezca en este momento. Asimismo, también se proporciona información sobre el programa de tratamiento y las técnicas concretas que serán de aplicación para la superación de su/s problema/s.

 

La siguiente fase es la de tratamiento en la que se aprenderán, con la ayuda del psicólogo, las diferentes técnicas y estrategias psicológicas que, al aplicarlas, permitirán dar solución al o los problemas psicológicos abordados. El objetivo en definitiva es conseguir la remisión de la sintomatología inicial, intervenir sobre los factores que han contribuido a la aparición y mantenimiento del problema, y desarrollar habilidades que sirvan para prevenir que el problema reaparezca en un futuro.

 

La cuarta fase, una vez alcanzados los objetivos de cambio terapéutico, corresponde al seguimiento: evitación de recaídas y control de los avances realizados, a medio y largo plazo. En esta fase se recopilarán las estrategias aprendidas y su utilidad, remarcando que su uso mantenido nos permite asegurar una buena salud psicológica en el futuro.

 

 

 

A lo largo de este proceso, se trabajará de forma coordinada con cualquier otro profesional (psiquiatra, logopeda, psicopedagogo, etc.) que estuviese interviniendo en el caso, o que se considere conveniente su intervención de ser necesario abordar el problema desde una perspectiva más amplia.

 

La terapia psicológica se lleva a cabo desde una orientación terapéutica cognitivo-conductual. Este aspecto tiene una enorme importancia, ya que cada orientación psicológica entiende la práctica clínica de forma diferente y no todas las orientaciones en psicología son igualmente eficaces. En el caso de la terapia cognitivo-conductual, hablamos de la orientación psicológica más avalada actualmente por la investigación sobre la eficacia de los tratamientos.