Frecuencia y duración

  • Las terapias cognitivo-conductuales suelen ser terapias de duración breve, que tratan de dotar a la persona de habilidades y estrategias para resolver sus problemas en el presente.

  • Aún así, establecer una duración media de la terapia no es fácil, ya que depende de varios factores (tiempo transcurrido desde el inicio del problema y el momento de acudir a consulta, características del problema, desarrollo adecuado de las tareas y propuestas terapéuticas…), no obstante, un tratamiento psicológico requiere cierta continuidad durante unos meses. Al inicio de la terapia, generalmente, lo más indicado es realizar una sesión por semana; posteriormente, cuando el paciente se siente recuperado, fortalecido y puede afrontar sus dificultades por sí mismo, comienza el seguimiento; éste consiste en comprobar la evolución de las dificultades consultadas a lo largo del tiempo, espaciando las sesiones.

  • En definitiva, las sesiones se van dilatando en el tiempo, conforme la persona vaya poniendo en práctica las habilidades y estrategias aprendidas, en su vida diaria y experimente una mejoría progresiva en el/los problema/s motivo de consulta.

  • De todas formas, teniendo en cuenta el derecho de toda persona a elegir y decidir, no se establece ningún compromiso con un número determinado de sesiones ya que es la propia persona quién determina cuándo desea finalizar la ayuda por la que inicialmente buscó apoyo.

  • Se pueden hacer consultas puntuales ocasionales o seguir un tratamiento más continuado.